Oh bandera!
Lunes cada semana, ceremonia en mi
escuela.
Encendidos los ojos, como dice el poeta,
cada niño y maestro juraba a la
bandera
promesa de respeto para toda la vida.
El mejor de la escuela, con orgullo
elevaba,
en el mástil la enseña sacrosanta a
los cielos
y un grupo de palomas suspendía su vuelo
para escuchar los sones del himno
que escuchaban.
“AL PIE DE LA BANDERA - Víctor Domingo silva (chile)
¡Ciudadanos!
¿Qué nos une en este instante, quién nos llama,
encendidas las pupilas y frenéticas las manos?
¿A qué viene ese clamor que en el aire se derrama
y retumba en el confín?
No es el trueno del cañón,
no es el canto del clarín;
es el épico estandarte, es la espléndida oriflama,
es el patrio pabellón
que halla en cada ciudadano un paladín...”

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